
Hay momentos en los que el echar la vista atrás puede resultar mucho más doloroso de lo que nos pensamos. Cosas que aunque no recordemos constantemente tenemos grabadas en nuestra mente y podemos revivirlas como si hicieran sólo 2 minutos que han pasado. Cosas que por mucho que queramos no podemos hacer nada para cambiarlas o revivirlas y hacer algo que no hicimos en su día. Actuamos como si nada fuera a ocurrir. Derrochamos oportunidades pensando que no es la única que se nos va a presentar. Pero no solo puede ser que sea la única, sino también la última sin posibilidad de ninguna otra. En ese momento no pensé que ese día iba a ser el último, no se me pasó por la cabeza que estaba perdiendo una oportunidad, más que nada, porque ni si quiera me di cuenta q era una de ellas. Hoy por hoy me arrepiento, y se que tu también aunque no puedas decirme nada y por más que me torture recordando aquello y pesando en lo estúpida que pude llegar a ser no voy a conseguir solucionar nada. Todo esto me hace darme cuenta que “todo lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad” y por mucho que intentemos hacer como que no ha pasado nada o intentemos convencernos de que todo ya da igual, algo dentro de nosotros siempre nos hará tener ese remordimiento y cargo de conciencia en nuestro interior.
suena: José Gonzales-Crosses
