¿Cómo definir esta situación? ¿Cómo explicarla? ¿Cómo afrontarla?Cada paso, cada zancada está un poco más vacía. Según vamos avanzando mi entusiasmo y alegría se van desvaneciendo poco a poco como el humo de un cigarro desaparece en la nada.
Mis ilusiones se han visto truncadas y ahora una vez más, me encuentro perdida intentando encontrar alguna razón sólida por la que continuar.
Muchas de las cosas que he más he deseado y que incluso las he llegado a conseguir han desaparecido como por arte de magia, bien por mis actos o por cualquier tipo de acontecimiento. Pero ahora no trato de buscar una razón ni un culpable sólo me importa el resultado, y es nulo.
Sin embargo, cosas que aborrezco o detesto parece que han hecho un pacto con el de arriba para permanecer como un tatuaje junto a mí hasta el fin.
El paso del tiempo me hace ser consciente de que realmente no hace mucho se marcó un antes y un después. Comenzó una época en la que ya no es suficiente tener ilusión y ganas para ser feliz, una época en la que sencillamente no existe la felicidad sino momentos felices que se ven desplazados por un sin fin de problemas que nos tienen mucho más que atormentados. Una época en la que la magia y la inocencia se nos han robado de manera intolerable.
Hubo un tiempo en el que realmente sentía que vivía. No necesitaba gran cosa para alcanzar la felicidad, quizás simplemente porque de niños nos la construimos nosotros mismos. Ahora, solo tengo el sentimiento de estar intentando sobrevivir, alcanzar objetivos que prácticamente me son impuestos por una sociedad que ni si quiera me gusta. Antes no necesitaba nada para ser feliz, ahora…tengo todo lo que quiero menos lo que necesito.
Mi derroche de imaginación y fantasía se va degradando por los retos que el día a día me va planteando. Tengo miedo de materializarme tanto como mucha gente que me rodea, miedo a perder mi magia, porque se que cuando eso ocurra, no me quedará NADA.
suena: 11. La valse d´Amélie
