sábado, 6 de octubre de 2007

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Ya son muchas las personas que me han comentado que mi blog es demasiado triste, que no saben porque escribo esas “tonterías” cuando todos piensan que estoy bien y la verdad es que hasta yo misma me sorprendo muchas veces al leer los post. Nunca hubiera pensado en tener una especie de diario tan público. Los que me conocéis, sabéis de sobra que no suelo expresar mis sentimientos de una forma tan clara, ni si quiera de una forma oscura. Cubierta por una armadura de hierro intento evitar mostrar mis puntos débiles. No me gusta que la gente vea que no soy feliz, que soy demasiado vulnerable. No puedo permitirme el lujo de dar facilidades para que me hagan daño, sin embargo escribir, me ha hecho darme cuenta que aunque me cuesta muchísimo encontrar las palabras que definan en cierta medida cómo me siento, me ayuda a “vaciar” un poco mi cerebro de todas las preocupaciones.
Por otro lado, reconozco que he hecho progresos y en cosa de año y medio me he vuelto un poco menos reservada. Comento ideas, preocupaciones, problemas e incluso pido ayuda. Esto último puede parecer un poco una estupidez, pero es algo que en mi vida ha causado muchos problemas. Quizás me habré hecho “más mayor” y me he dado cuenta de que tragarme los problemas, guardarlos en un saco y mantener la mejor de mis sonrisas no es la solución. En el saco llega un momento que no cabe más por mucho que lo intento y se desborda. Una vez se llega a esa situación no hay vuelta atrás. Quizás también, me he dado cuenta de que no me sirve de nada estar amargada constantemente. Es mucho más sencillo permitir que me ayuden y disfrutar de las personas que lo hacen de una forma meramente altruista. O quizás todo esto sean pensamientos banales, en un intento de sobrevivir a una mañana de súper resaca. Lo único que me queda claro, es que no puedo con todo yo sola. No puedo ser la “súper Irene” que siempre me he impuesto. Además, ¿por qué complicarme más la vida cuando ya es suficientemente difícil? No quiero volver a gritar en silencio, llorar con sonrisas o
decir que estoy muy bien cuando lo que realmente siento es que me quiero morir. Anhelo sonreír y ser feliz.

Suena: akon-once in a while