Estoy en unas jornadas sobre violencia de género en la facultad y una vista rápida a la sala polivalente me ha hecho fijarme en los carteles de salida y salida de emergencia.Haciendo uso de lo paranoica que puedo llegar a ser a veces, me ha dado por pensar que podríamos tener en nuestras vidas “unos planos” con carteles de salida de emergencia para saber ubicar esas puertas cuando no sepamos que hacer y sintamos que no podemos más. Últimamente me encuentro un poco en esa situación. No se por donde seguir aunque lo intento. Deambulo de la mejor manera que puedo e intento olvidar un poco todo aquello que me atormenta, pero hay momento que no puedo evitarlo y esa sensación de angustia me atrapa.
Se que las cosas no son como antes y que no pueden volver a serlo, pero lo echo de menos. Echo de menos todas aquellas cosas más rutinarias y monótonas, que aún siendo cotidianas e incluso repetitivas hacían que todo tuviera un sentido y yo consiguiera de algún modo un poco de esa estabilidad que todos necesitamos.
Me sorprendo de mi misma cuando hablo sobre estos temas, pues siempre manifiesto mi necesidad de libertad e independencia y el hecho de confesar en el blog que me apetece “esa estabilidad” me resulta bastante paradójico.
Y aquí estoy, sin saber mucho lo que decir o escribir, pero con ganas de hacerlo; con ganas de muchas cosas pero sin demasiado ánimo para hacerlas e intentando comprender un poco todo lo que ha pasado siendo incapaz de encontrar una explicación lógica o simplemente que me convenza.
suena: de fondo Andrés Arias Astray dando la charla
