miércoles, 10 de octubre de 2007

ya vienen los reyes...

Ya se que es demasiado pronto, pero si en la tele se anuncia la colección de piezas para hacer el belén desde finales de agosto, yo también puedo hacer esto, que ya es mediados de octubre. Lo único que pretendo es adelantar trabajo a nuestras majestades, que todos sabemos que diciembre y enero son meses con demasiado trabajo y luego pasa lo que pasa, se nos atocinan y se dejan la mitad de los regalos en el tintero. Así que allá voy…
Queridos Reyes Magos:
Este año he sido una niña bastante buena, es cierto que no todo lo que podía ser pero…he aprobado casi todo, he hecho muchas cosas y me he portando muy bien. Se que en diciembre estaréis muy liados con tantos pedidos, por eso escribo mi carta en octubre, además, lo que pediré a continuación lo necesito urgentemente y no puedo esperar dos meses y medio como comprenderéis. Os ruego que consideréis mi carta (mi detalle de facilitaros el trabajo y lo remaja que soy) y hagáis todo lo que esté en vuestras manos para mandarme lo regalos lo antes posible, pues me son de máxima urgencia.
Básicamente son tres, pediría muchas más cosas, pero bueno, voy a ser sencillita para que cumpláis mis deseos sin rechistar.
En primer lugar quiero un teletransportador. Y pensaréis, ¿para qué? Pues para teletransportarme, para qué va a ser. Supongo que me pediréis una respuesta con más sustancia así que bueno no me negaré. Vivo en el culo del mundo, por lo que ir a cualquier sitio me supone casi una hora como mínimo. Teniendo en cuenta que yo vivo en donde el aire da la vuelta y la facultad está donde Cristo perdió el mechero, pierdo una media de tres horas y cuarto al día en transporte. A eso le sumamos el estrés por atascos, averías del metro y demás y mi estado de salud mental decrece demasiado.
Luego quisiera un par de horas más al día. ¿Por qué el día tiene que tener 24h? ¿Quién tuvo la brillante idea? Seguro que fue el mismo que dijo que el trabajo dignifica, es decir, alguien que no tenía ni hacía nada y estaba más forrado que todos los libros de primaria de cuando iba al cole. Tengo demasiadas cosas que hacer, una agenda demasiado apretada y me quedo sin horas. Si me voy de mi casa a las 7 y vuelvo a las 22.30 ¿cuándo tengo tiempo para mí si el que tengo, tengo que dormir? Mi estado anímico cada vez se ve mas deteriorado.
El tercer y último regalo es el más difícil, pero como soy una chiquilla precavida pues he considerado todas las posibilidades. Quiero una máquina de esas que hay en La Casa de la Moneda que hace billetes. Claro, dicho así suena disparatado porque pensaréis que estaré haciendo billetes de 500 todo el día, pero ¡no! Esa es mi genial idea. Me conformo con una que haga billetes de 50 (los de 100 también me valen), más que nada para no dar el cante y no pasar de – 3 a 300 en ¿cero coma? ¿Se dice así? Estoy en una sociedad muy materialista, en la que todo o casi todo se compra con dinero (que os voy a contar si vosotros lo sabéis todo) y mi economía (mejor dicho “deseconomía”) no da para naíta, así que aunque sea el regalo más difícil es el más necesitado.
Espero sus regalos con alegría y emoción. Hasta el año que viene y que tengan un buen viaje.
suena: acdc- highway to hell