martes, 9 de octubre de 2007

recuerdos


Desquiciada nada más terminar de comer me he puesto a buscar una cosa. Como lo del orden no es lo mío, mis cajones parecen una mezcla entre el bolso de Mary Poppins y el bolsillo de Doraemon y buscar algo es casi misión imposible. Atacada de los nervios me he decidido sentar en suelo, sacar el cajón y volcarlo. Así sin más, se ha dejado caer un taco de fotos que ni me acordaba que estaban ahí. Por un momento he olvidado porqué estaba el cajón volcado y me he apoyado en la pared mirando detenidamente las fotos. En ese instante me he dado cuenta de porque las tenía tan bien guardadas. Más que fotos son recuerdos, es decir, cuando veo una de esas fotos no sólo me viene a la cabeza ese recuerdo sino que puedo llegar incluso a sentir el momento en el que esa imagen se inmortalizó, revivo las sensaciones que sentí en ese momento. Esto me ha hecho esbozar una sonrisa pero cuando me he querido dar cuenta estaba llorando. Me doy cuenta de que aunque muchas cosas creo que las he superado, recordarlas me sigue haciendo demasiado daño.
Siempre he pensado que el dolor producido por la pérdida de aquellas cosas o personas que realmente nos importan o el echar de menos a una persona tiende a decrecer progresivamente según avanza el tiempo. Sin embargo, cada día soy más consciente de que eso no es así. En mi caso, por ejemplo, más que una cuestión de tiempo es una cuestión de “rachas”. Hay épocas en las que la nostalgia se apodera de mí y no puedo evitar recordar a muchas de las personas que han ido pasando a lo largo de mi vida. Personas con las que he vivido momentos que han hecho que sea ahora quien soy y como soy a día de hoy; personas con las que he compartido situaciones que han significado mucho para mí simplemente porque cierta gente estaba a mi lado. No me hace falta referirme a relaciones amorosas, me basta con pensar en una tarde comiendo pipas en el parque, noches de verano sentados en cualquier banco o girando en una ruleta, como cuando tenía 6 años, el fin de semana antes de selectividad.
Una vez termino de ver las fotos vuelvo a guardarlas tal y como estaban, y vuelvo a meter todo en el cajón teniendo la sensación de haber encontrado mucho más de lo que buscaba. Me doy cuenta de que casi cada rincón de mi habitación es un recuerdo. Peluches, fotos y hasta una estúpida corona de un roscón de reyes tiene su significado.
Tumbada en la cama, pensando en las fotos, he pensado también que el hecho de haber ido superando etapas y cambiando escenarios me han hecho conocer gente que realmente merece la pena y tener en cuenta que hay muchas fotos recientes con mucho más significado y sobre todo con mucho más sentido que alguna de las que he visto, por no hablar de todas las fotos que quedan por hacer.
Por cierto…buscaba un sacapuntas


Suena: Stone Sour - Through glass